domingo, 6 de febrero de 2011

ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES 1

Hola, ya desde casa:

Tal como anuncié, haré un par de entradas finales para comentar anécdotas, curiosidades o alguna cosa en la que no me haya detenido en las entradas hechas durante el viaje.

Para aquellos que tengáis curiosidad por los números, el total de kilómetros que hemos hecho durante estos treintaytantos días (en un cálculo por encima) es de 31300 kilómetros.
De ellos, algo más de 20100 corresponderían a los vuelos Madrid-Buenos Aires y Buenos Aires-Madrid.
Algo más de 8000 corresponderían con los diferentes vuelos interiores (Buenos Aires-Ushuaia; El Calafate-Buenos Aires; Buenos Aires-Salta; Salta-Iguazú e Iguazú-Buenos Aires).
Los 3000 restantes corresponden a distancias recorridas –en bus, coche,…- en las distintas zonas visitadas (de las que destacan los recorridos Ushuaia-Puerto Natales –unos 800 kms: desde las 5 de la mañana hasta las 22,30-; los recorridos por los alrededores de Salta –unos 1000 kms en visitar quebradas, salares,…-; y la visita a la misión de San Ignacio Miní desde Iguazú –unos 500 kms ida y vuelta-.
No está contabilizado el kilometraje que han soportado nuestras piernas recorriendo los barrios de Buenos Aires, los treekings de Torres del Paine o del Parque de Tierra de Fuego, etc.
Para que os hagáis una idea de las magnitudes, entre Madrid y Moscú hay unos 3500 kms. (entre Ushuaia y el Polo Sur aún había 3926 kms)
La distancia máxima a Madrid la hemos tenido en Ushuaia, según reza un cartel de las calles de Ushuaia.


Las latitudes extremas en que hemos estado han sido:
- 54º 55´S en la isla cercana a Ushuaia donde vimos la pingüinera
- 22º 43´S en Abra Pampa, cerca de la frontera con Bolivia y por encima de la Quebrada de Huamahuaca.

La altura máxima que hemos alcanzado en coche ha sido de 4170 metros, cerca del salar (Salinas Grandes).


Quizá recordéis que en alguna entrada comenté algo sobre las “rencillas” que parecían existir entre Chile y Argentina; además de la típica rivalidad entre vecinos y de algunos conflictos entre límites fronterizos que parecen no totalmente resueltos, el mayor “problema” que hemos detectado en ese sentido tiene que ver con la famosa Guerra de las Malvinas, ocurrida en 1982 contra Inglaterra: al parecer Chile prestó a Inglaterra sus bases militares para poder sostener la guerra y eso todavía no se les ha olvidado a los argentinos.
El conflicto de las Malvinas es una herida aún abierta en Argentina: prácticamente todas las poblaciones, especialmente las situadas al sur del país, tienen monumentos de homenaje a las víctimas de aquella guerra (en realidad todas las ciudades están repletas de homenajes y monumentos a héroes, militares,… y la inevitable escultura de Evita). Incluso hemos encontrado, próximo a la frontera chilena, algún cartel reivindicando la titularidad de las Malvinas.




También en alguna entrada atrasada dije que haría algún comentario sobre los grupos indígenas de las zonas que hemos visitado. Se trata sólo de alguna apreciación, vaya de antemano que sin ninguna intención discriminatoria ni xenófoba, por supuesto.
Tanto en la zona del sur de Tierra de Fuego como en la zona de Salta y las quebradas como en Iguazú viven diferentes grupos indígenas que, en principio y según lo que hemos podido apreciar, tienen diferentes grados de integración en la comunidad con la que conviven: así en la zona de Tierra de Fuego-El Calafate, a los fueguinos se les veía por la calle, pero no era fácil encontrarlos incorporados en toda la estructura económica del turismo (dependientes de tiendas, bares…) del que vive la zona. Algo diferente apreciamos en la zona de las quebradas cercanas a Salta -que es la primera zona argentina que fue ocupada por españoles-: los indígenas se dedican a numerosas actividades artesanales, que venden en multitud de mercados y tiendas (en toda esta zona de las quebradas los quechuas, calchaquíes, wikis,… parecen bien integrados y no es fácil ver mendicidad -especialmente entre los orgullosos calchaquíes-); los niños se te acercan siempre con alguna actividad: venderte algún pequeño objeto de artesanía, ofrecerte una cría de llama para hacerte una foto, cuidarte el coche,…, pero no mendigan (sí lo pudimos ver en la ciudad de Salta, pero no en las poblaciones de las quebradas).




Por el contrario, en Iguazú, los guaraníes sí viven de la mendicidad, y es habitual que se te acerquen niños pidiéndote unas monedas (de los grupos que hemos visto, los guaraníes eran los que nos han parecido más marginados; los niños descuidados, descalzos y sucios; sin embargo, también nos han parecido el grupo de rasgos étnicos menos racial, menos “indios”). A pesar de su pobreza, inmediatamente después de pedirte unas monedas, los niños de dedicaban a jugar, en apariencia felices, unos con otros en plena calle. De lo que se obtiene una conclusión clara: se puede ser feliz con muy poca cosa.




Un aspecto común a todos ellos que hemos apreciado es que la maternidad es muy temprana (muchas jóvenes con caras de cría embarazadas o con niños en los brazos) y las familias son muy numerosas (madres con 4 y 5 niños escalonados en edad).

Por hoy ya está bien. Otro día más curiosidades argentinas.

Besos desde Cáceres.

1 comentario:

  1. Quién quiere documentales teniéndoos a vosotros? Eso, eso.. a ver cuándo ponéis más capítulos. Muy interesante todo. Besos onubenses

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